Rehabilitación estructural de garaje en establecimiento hotelero |

En este hotel, se sitúan sobre el garaje todas las zonas libres ajardinadas y la piscina. Durante años, la falta de mantenimiento ha provocado que las filtraciones de agua a través de esta cubierta ajardinada lleguen al garaje afectando a la estructura del mismo, fundamentalmente a los forjados.

La primera acción que se tomó, fue la de realizar un plan de catas para identificar las distintas patologías y acotar las zonas según el grado de afección. En las zonas donde no se podía garantizar unas mínimas condiciones de seguridad se procedió al apuntalado. Puesto que la mayoría de las patologías tenían su causa en las filtraciones a través de la cubierta ajardinada, la primera intervención consistió en la reparación e impermeabilización de dicha cubierta para eliminar el origen del problema. Una vez solucionadas estas deficiencias, se procedió a la reparación de las patologías estructurales.

Durante las catas se detectaron, según las zonas, pérdidas de sección en armaduras, falta de recubrimiento, carbonatación de los hormigones y fisuras a cortante, flexión positiva o negativa. Todos los datos recogidos se analizaron para introducir un modelo de cálculo y recalcular los forjados, detectando en qué zonas sería necesario reforzar y en qué cuantía, y en qué zonas simplemente bastaría con reparar el armado y hormigón existente.

La reparación, salvo casos puntuales, consistió en: apuntalar forjados, picar inferiormente los nervios en las zonas afectadas hasta dejar las armaduras al descubierto. En aquellas zonas donde estuviese oxidada, debería picarse completamente hasta dejarla al aire para poder lijar y eliminar el óxido y la laminación. Una vez limpias, se añadieron barras de refuerzo donde era necesario, se proyectó un inhibidor de corrosión, un pasivador y finalmente se reconstruyó el nervio mediante proyectado de mortero de reparación estructural. Para proyectar el mortero, se requirió realizar un suplemento de bovedillas de porexpan que harían de encofrado perdido de los nervios. Para finalizar, en las zonas reparadas, se proyectaba una capa de mortero ignífugo reforzado con malla metálica.

Las zonas afectadas en las juntas de dilatación se procede de igual manera en cuanto a la reparación de la armadura oxidada, pero el refuerzo de las juntas se realiza mediante pletinas de acero que cosen las vigas a modo de cercos.

En los casos de fisuración a cortante en encuentros forjado-pantalla, se añaden armaduras superiores en los nervios que se empotran en la pantalla para reforzar el apoyo. Inferiormente, se añade un durmiente de apoyo del forjado que a su vez descansa sobre ménsulas de acero ancladas a la pantalla.

Una vez terminada la reparación estructural, las instalaciones que se han desmontado para facilitar los trabajos vuelven a montarse de nuevo, sustituyendo aquellos elementos antiguos o en mal estado por unos nuevos. Por último, a nivel de acabados, se pintan todos los techos y paredes y se reparan los pavimentos con un desbastado superficial y parcheado según zonas, para terminar con una pintura de resinas gris en rodadura y azul en plazas de aparcamiento.

 

ARQUITECTOS: Jaime Aguilar Valseca, José Antonio Bejarano Espinosa, Miguel Ángel Romero Díaz

COLABORADORES: Antonio J. Rodríguez Escarraza